¿He cambiado yo, o ha cambiado la ciudad?

¿He cambiado yo, o ha cambiado la ciudad? Llevo un par de días dándole vueltas a esta frase. Supongo que Sergio se sentía tan perdido como yo cuando triunfó la Revolución. Él en La Habana de los 60 y yo acá, en Madrid dos años después de la pandemia, con un frío al cual no termino de acostumbrarme. Sí, la depresión estacional existe. Da igual si eres Piscis, Cáncer, Leo, del Norte, del Sur, de Europa o del Caribe. Doy fe de ello. 

¿He cambiado yo, o ha cambiado la ciudad? Me sigo preguntando. La frustración profesional se ha convertido en el trending topic de mi vida en los últimos 4 años. Emigrar no es nada fácil, estudiar Historia del Arte y luego enfrentarte al mercado laboral mundial, tampoco es fácil. Vivir con tu familia distribuida por el mundo, tampoco. Intentar encontrarte a ti misma, tu propósito en la vida, tus pasiones y encima, luchar contra tus miedos, reinventarte, apartarte, aguantar dolores de regla extremadamente intensos, soportar cambios de humor constantes debido a ciertos descontroles hormonales…sigue sin ser fácil. Pero, intento repetir para mis adentros cada día: confía en el proceso, sé paciente.

Llevo también días dedicando mis mañanas a buscar una solución para todo lo que ahora me atormenta. Veo cómo mi cerebro se va fragmentando en trozos irregulares como un cuadro cubista. Ya me voy quedando sin tiempo para pensar en mi última decepción amorosa. Creo que con los años aprendes a dejar ir aquello que no te aporta paz mental. Pero, ¿a dónde voy? ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Existe algún sitio donde me paguen por leer? Busco, rebusco, googleo, investigo. Me topo con una página que me muestra veinticinco sitios donde te pagan por redactar reseñas de libros. ¿ESCRIBIR?! Fuck me! Aquí está de nuevo. Escribir siempre fue uno de mis mayores miedos. Fue una tortura psicológica durante toda la carrera. 

En terapia me piden que escriba. Mis amigos me dicen que siempre ayuda escribir. Liatna me dice que escribir es sólo una práctica. Y yo, cada vez que tengo que hacerlo, me entra el pánico. Luego escucho a un par de personas random decir que han publicado sus libros y me pregunto de dónde sacan ellos ese súper poder. 

Lo curioso es que, hasta que llegué a la universidad, tenía varios cuadernos que podría llamar Diarios. El más antiguo de todos fue una agenda azul que parecía una biblia de lo gruesa que era. Plasmaba absolutamente todas las chorradas emocionales que uno experimenta cuando es adolescente. En efecto, era la biblia de mis crushes, aquel sitio donde el romanticismo más kitsch se apoderaba de mi ser cual culebrón mexicano. Adoraba escribir en las noches, pero lo que más adoraba, con el paso de los años, era leerme. Era tan bonito volver a leerme, ir atrás y poco a poco descubrir y comprender todas esas transiciones y contrastes entre niñez y pubertad. Es curioso pensar ahora en ello, no lo recordaba hasta hoy porque esa parte de mi se quedó en Cuba y no he vuelto a ver esos ingenuos pasajes de mi vida. 

Todo cambió cuando llegué a la universidad y recibí mis primeras notas. En Historia del Arte lo primero que hacías era escribir. !Todo! Todo era escribir y desdoblar tu criterio con palabras sofisticadas y mucho metalenguaje. En Cuba le llamábamos: contenido “metatrancoso”; por lo poco digerible que podía ser para algunos. Yo creía que iba por buen camino hasta que una compañera, durante la organización de un proyecto en equipo me gritó !!!Es que no sabes escribir!!! y nunca lo olvidé. A partir de entonces me condicioné a creer que nunca sería buena para escribir. Lo convertí en una creencia, en un mantra y, por ende, en mi realidad. De ahí en adelante seguí obteniendo buenas notas pero, en los textos que más empeño ponía,  siempre obtenía un 4 de 5. A una control freak no le gusta recibir esas notas cuando realmente trabajas en algo que supone un mega reto para ti. 

Pero, y ahora me pregunto… ¿y si esto que he estado bloqueando toda mi vida es, acaso, mi propósito? Y si necesitaba este punto de inflexión para comenzar a romper barreras psicológicas? ¿Qué tan difícil puede ser escribir una reseña de trescientas cincuenta palabras o una reflexión como esta, a modo de desahogo?

Una voz me sigue atormentando con frases como: pero, ¿y el tema del interiorismo, no era eso lo que querías?; o, tú no lees tanto, tampoco creo que escribas tan bien. No tienes tiempo para practicar la escritura, no recuerdas palabras bonitas. En fin, quizás es solo cuestión de intentarlo. Jone me dijo una vez que siempre hay tiempo para las cosas que realmente queremos. Quizás la escritura me dará la paz que necesito, o quizás se convierta en un canal para gestionar momentos de ira, o para descubrir algo nuevo sobre mí. Supongo que, después de todo, en estos días… he cambiado yo y ha cambiado la ciudad. 

Así que… venga. ¡Aquí vamos!

12 Responses

  1. Pues has roto el hielo con un texto muy fácil de leer y se disfruta. Asi que: Venga! Vas bien Camila… los cubanos entendemos bien esa frase.

    1. Muchísimas gracias Ivis por tomarte el tiempo de leerlo. Espero que los próximos provoquen la misma sensación ;).

        1. Creer en uno mismo es un proceso de numerosos contrastes. Somos humanos y las emociones van y vienen, así como los momentos de más o menos confianza. Lo importante es confiar en que estamos haciendo el trabajo para que esos instantes perduren más en nosotros mismos, especialemente en momentos donde parezca que no todo va a ir bien. Gracias por el comentario 😉

  2. Escribe, siempre lo has hecho muy bien. Haz lo que te apasione cada día sin importar lo que digan los demás.
    PD: Ambos han cambiado, la ciudad y tú. 😘

  3. Pienso que de una forma u otra “todos” hemos cambiado, por eso pudieras asumir q ambas, si escribir te inspira, te place, no tengas miedo, tienes todo lo q se necesita para ser una triunfadora, solo déjate llevar, confía y disipa todo lo que está tu mente, se que es un largo camino pero saldrás victoriosa

  4. Que rico leerte Camilon!
    Yo pasé por lo mismo, la facultad de Historia del arte es el espacio perfecto para mutilar la seguridad. La competencia por el conocimiento es abrumadora. Creo que a más de uno nos hizo daño. Tu escribe, escribe mucho y revélate porque si algo no pueden arrebatarnos es la rebeldía de ser y el coraje para ser feliz 🤍🫠
    Te kiero. Un abrazote desde Cubita 🥰

    1. Gracias por leerme!!! Eso es!!! La rebeldía de ser, el coraje de ser feliz y la libertad de ser nosotros mismos. Por una vida sin miedos💕💕 . Un besazo desde Madrid!!!

  5. Que rico leerte Camilón!
    La facultad de Historia del Arte es el espacio perfecto para mutilar la seguridad. La competencia por el conocimiento y es abrumadora.

    Tu escribe, escribe mucho y rebélate que eso nadie te lo puede quitar.
    Un besote

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Seguir leyendo...

Autocompasión

Hasta hace unos años fui especialista en competir conmigo misma y con mi padre. Pasé la niñez, la adolescencia y la mayoría de mis veintes

Leer ahora »

Menos / Más

Admiro a aquellos que han sido capaces de aprender a gestionarse a sí mismos sin ningún tipo de guía. Yo he conseguido las herramientas para

Leer ahora »

In-Extrospección

He encontrado un lugar seguro en la meditación. He encontrado quietud en la naturaleza y el silencio. Ahora sólo consigo pasar los días malos controlando

Leer ahora »

Navidad

Creo entender ya el tipo de sensaciones tan paradójicas que suele provocar la Navidad y el inicio del invierno. Hay una especie de dicotomía en

Leer ahora »

Dependienta

Creo que todos, al menos durante un año de nuestra vida, deberíamos trabajar de cara al público. Me atrevería a decir incluso que a muchos

Leer ahora »

Lo poco que me pertenece

Estoy en un proceso de constante aprendizaje, adaptación, inserción, crecimiento y maduración. Todos los días pongo a prueba mi cerebro, mi sistema nervioso, mis emociones.

Leer ahora »