Punto muerto

Hoy fue uno de esos días que pasan rápido, pero sabes que los pasas tranquilamente. En mi caso, abundan muy poco. Fue mi vuelta al trabajo después de tres días de “descanso”. Lo pongo entre comillas porque mi cabeza nunca para. Básicamente, fueron tres días de relajación física y recreación mental. Aunque hayan sido solo setenta y dos horas, creo que este viaje ha condicionado mi regreso, al menos hoy, el primer día de la semana (en mi caso). 

Ha sido tan tranquilo que apenas he mirado el móvil, ha sido tan tranquilo que no me he dado cuenta del paso de las horas, ha sido tan tranquilo que he conseguido sentirme en paz, calmada. Desconozco si mis hormonas están bajo control, porque encima estoy con la regla y no suelo experimentar serenidad cuando me visita. Es como si la ansiedad hubiera ido a molestar a alguien más.  

Lo que quisiera descubrir, poco a poco, son los factores o aspectos que deben alinearse para que los días como estos se multipliquen. ¿Hormonas? ¿Descanso? ¿Sueño? ¿Ausencia de novedades? ¿Menos contacto con personas? ¿Más días de desconexión? ¿Clima? ¿Más terapia? Quiero llegar a un punto en el cual, si alguien me pregunta ¿qué tal todo? poder contestar: ¡Todo tranquilo!. Quiero que, si amigos que veo poco me piden que les cuente algo, poder decirles: Nada nuevo!. Puede que suene aburrido y muy atípico en mi, siendo sobre todo una persona que rechaza lo normal, lo cotidiano, lo repetitivo. Sin embargo, el estado de reposo está infravalorado, especialmente si vives en una ciudad aplastante como Madrid o si aún estás en tus veintes. Por otra parte, dicen por ahí que la clave para olvidar/evadir/superar traumas, rupturas o taras mentales, es mantenerse haciendo cosas constantemente y dejar que el tiempo pase. Pero creo que esta fugacidad, esta manía, esta obsesión lo que hace es agotarte. 

El cerebro a veces engaña, es un cabrón. Si a ello le sumas lo que puede opinar la gente pues… puedes pasarte la vida siendo esclavo de tus pensamientos. Es una pena que nadie nos enseñe  desde pequeños, correctamente, a gestionarnos. Porque, lo peor de todo, es que cuando vas a terapia por voluntad propia, estás pagando no solo para aprender a lidiar con tu mierda; sino también, con la de los demás, y va por fases. A medida que van pasando los meses, si tu psicólog@ es buen@, comienzan a salir cosas, esas que merodeaban en tu cabeza pero que nunca te habías detenido a observar detenidamente. Salen también esos temas que habías dejado bloqueados a modo de defensa, cosas que te definen, que te condicionaron, que incidieron en la formación de tu carácter, cosas que te desgarran, que te detienen, que te bloquean; y otras que te sorprenden bien, que te enorgullecen, que te sacan una sonrisa y que te invitan a abrazarte. 

La vida y el tiempo están llenos de matices y contrastes, de vorágines, de ups and downs. Hay gente que se nutre de la intensidad y de los momentos catastróficos para crear cosas preciosas y transformarlas en arte. Asimismo, hay yonquis de la euforia, adictos a los momentos efímeros de felicidad que se pasan la vida buscando esos instantes de satisfacción y aprobación. Yo, en cambio ahora, busco el reposo, el punto cero, la tranquilidad, lo horizontal, la calma oceánica. Porque es en este punto muerto donde recuperamos energía y  fuerza para continuar, el equilibrio mental y físico que nos permitirá controlar la velocidad a la hora de continuar nuestro viaje. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Seguir leyendo...

Autocompasión

Hasta hace unos años fui especialista en competir conmigo misma y con mi padre. Pasé la niñez, la adolescencia y la mayoría de mis veintes

Leer ahora »

Menos / Más

Admiro a aquellos que han sido capaces de aprender a gestionarse a sí mismos sin ningún tipo de guía. Yo he conseguido las herramientas para

Leer ahora »

In-Extrospección

He encontrado un lugar seguro en la meditación. He encontrado quietud en la naturaleza y el silencio. Ahora sólo consigo pasar los días malos controlando

Leer ahora »

Navidad

Creo entender ya el tipo de sensaciones tan paradójicas que suele provocar la Navidad y el inicio del invierno. Hay una especie de dicotomía en

Leer ahora »

Dependienta

Creo que todos, al menos durante un año de nuestra vida, deberíamos trabajar de cara al público. Me atrevería a decir incluso que a muchos

Leer ahora »

Lo poco que me pertenece

Estoy en un proceso de constante aprendizaje, adaptación, inserción, crecimiento y maduración. Todos los días pongo a prueba mi cerebro, mi sistema nervioso, mis emociones.

Leer ahora »